jueves, enero 06, 2011

Voy a romper los esquemas de este blog, pero es que hay frases dignas de inmortalizar en sitios como este.

Lo estamos trayendo fino, y lo estamos trayendo gordo también.
Está privao, mareao, al borde de la lipotimia.
Viejuno, viejuno.
Toma puñetazo rápido.
Voy a sacar la leña al patio, que tengo el perrete asomando el hocico.
Espera, espera, que le voy a dar una hostia de padre.
Lo moruno es oportuno, porque no huele a chotuno.
Debajo el turbante, lo llevo brillante… Y almidonado, y almidonado.
Ay, como voy, con los huevos colganderos, modelo Talibán, no me aprieta el pantalón.
Tengo regomello.
Estoy asobinao...
Esto es más grande que América...y más que Asia.
Está cartoniano, se le ve el cartón.
¿Dónde vas tunante?
Hijo mío, pon la boca así, como si fueras a beber.
Deme un penique, que yo sabré qué hacer con él.
Hace la colección de cascos romanos, y se los pone.
El Cola Cao... arde.
Zurrir mierdas con un látigo.
Te huele la boca como a un perrete chico.
Seguiré caminando con las nalgas bien altas.
Estarse al sopesquete.
Eres un poco gilipollicas, ¿no?
Le tira a los palomos.
Aquí hay un árbol, aquí hay un río. Se cae el árbol, salpica el río. Que te den por culo.
Viva lo rancio.
Voy a ganar mucha panoja.
¡Aaay! Que ties mas mala idea… ¡Pááájaro!
Oiga señor... traigo aquí... mandanga... cosa fina.
Hueles a Caldofrán.
Mira, he escrito la palabra culo.
Hasta luego, Culillo tintorero.
No te digo na y te lo digo tó.
Efectivamente y no.
Claro, si joven eres, pero eres muy antiguo, mira qué tupé llevas.

sábado, diciembre 11, 2010

Cartas a la intrascendencia.

Hoy es uno de esos días.

Uno de esos en los que te levantas pensando en lo mismo que pensabas cuando te acostaste y lo mismo con lo que has soñado, al menos, durante tres noches seguidas con sus días.

Hoy es uno de esos días en los que echas de menos con toda tu alma los besos que no han sido, las conversaciones que nunca existieron y las miradas que, seguramente, jamás tendrán lugar más que en los sueños en vela.

Uno de esos días en los que piensas: "Como alguien esté tan aburrido como para leer esto voy a empezar a levantar sospechas a las más audaces de todas las mentes que me rodean ".

Uno de esos días en los que la historia se repite. Otra vez.

Uno de esos días en los que esa esperanza se mezcla con esa otra esperanza, de igual dirección, pero de sentido opuesto, en un "mingling" poco consistente.

Uno de esos días en que presentas a alguien nuevo a tu amigo el blog: Blog, Mullach; Mullach, Blog.

Uno de esos días en que te sientes inferior a todo cuanto aspiras, sólo con mirarte en el espejo.

En fin, uno de esos días en los que decides intentar saltar el muro otra vez para ver lo que hay detrás, con mucha suerte no nos volveremos a estrellar.

lunes, junio 28, 2010

Al espíritu de Verónica

Ella está siempre ahí.

No lo sabe, pero es la que me da fuerzas para seguir pensando en un futuro fuera de lo normalmente establecido.

Las personas comunes piensan en un futuro estable sin grandes sobresaltos, pero ella piensa como los gigantes, el presente no es símplemente un tiempo verbal.

No está presente en mi vida más que por instantes, como los puntos de luz que se cuelan por las rendijas de la persiana. Pero está el suficiente tiempo y las suficientes veces como para recordarme: "¡Eh! no te olvides de lo que quieres, que corres el riesgo de no luchar por ello".

Lo que más me llama la atención es cómo una persona puede impresionar tanto en apenas tres encuentros.

Verónica nunca leerá este texto dedicado a ella, quizás por esa seguridad es la única persona que se ha ganado una entrada con su verdadero nombre, su verdadera foto y en tiempo presente, ella nunca pasará, ya ha dejado huella y siempre está.

Creo que es la vez que con más sinceridad he dicho: "De mayor quiero ser como tú". El caso es que ya mismo somos mayores...

Es buen tiempo para tener en mente nuestras verdaderas metas, que si no nos perdemos por las bifurcaciones.

viernes, junio 18, 2010

yamir

Y miraba adelante, no se detenía. Símplemente eran ganas de comerse el mundo.

Sus miras eran más amplias, no se debía ni a un pueblo, ni a una ciudad ni a una nación, tampoco se consideraba mercenaria...

Simplemente eran ganas de comerse el mundo.

Miraba atras, a veces lo hacía, no es bueno olvidar el pasado, en él hemos crecido y de él nutrimos el futuro.

Tantos proyectos, la mayoría cogidos con pinzas. El futuro es incierto y hay demasiados factores que se nos escapan como para intentar ser dueños de nuestra vida. Pero ella sabía que siempre era libre de elegir ante las situaciones que se le presentasen, era lista y reaccionaba bien ante la presión.

Tenía ambiciones, vivía el momento presente, siempre con un ojo puesto en los siguientes. Tenía futuro, incierto pero prometedor. Tenía talento y trataba bien a todo el que se le acercara con buena fe.

Era libre, no se planteaba siquiera depender de nadie nunca, es que era joven. Pero había algo que no tenía.

¿Qué le faltaba? ¿Qué no veían? No era perfecta, pero sí de las mejores. ¿Acaso se mostraba impenetrable, inaccesible? Tenía la costumbre de descubrir su rostro sólo a aquellos que supiese que lo iban a mirar sabiendo lo que había detrás de él, intentando ver más allá de los músculos y de los huesos. Y era algo que se le daba bien, era su proceso de selección y su escudo. Pero quizás su escudo fuese demasiado infranqueable.

En cualquier caso, siempre mejor sola que mal acompañada.

(Y se esbozó una sonrisa es sus labios, y volvió a mirar alante y vio todo el camino que le quedaba por recorrer, bien sola, bien acompañada, de la manera que fuese, prometía esperanza, aventuras y quizás, en un futuro algo más lejano y dudoso, estabilidad).

Qué tontería es gastar fuerzas intentando ganarle la carrera al tiempo (De nuevo una sonrisa).

Quien la quiera que la busque.

Quien la encuentre no encontrará la vida eterna... Gracias a Dios.

martes, mayo 25, 2010

Cobardías y hundimientos (III): A la Proto-historia y al Yunque del Herrero

Un sólo comentario.

Dos segundos de conversación, eso fue lo que le bastó al Herero para cambiar su mente así, sin más.

Un comentario de Eva que parecía decirlo todo, pero que tampoco concretaba nada.

Una posible historia acallada durante años con el fin de no perturbar otras historias. El de herrero es un oficio solitario en el que se aprende a callar y a hablar con los ojos a martillazos y en el que el idioma del Yunque (ruído para la mayoría) no sólo tiene sentido, sino que el sentido de la vida nace de él.

El Yunque es siempre fiel compañero del Herrero, escucha sus martillazos, sus quejidos y lamentos, pero nunca da su opinión, a cambio guarda un secreto como ningún humano es capaz.

el Herrero tiene más que aprecio al Yunque, componen sus melodías juntos y juntos se forjan el uno al otro y se enseñan paciencia, tenacidad y brío.

Como iba diciendo, el Herrero enterró en ascuas una gran posible historia, pero la historia se reveló, no quería estar más entre ascuas, fueron esos dos malditos segundos los que la despertaron, ahora quería hacerse realidad, y no es que la historia fuese mala, ni mucho menos, es más, tenía un final de lo más inquietante, lo malo es que era una Proto-historia y ella no lo sabía, ignoraba que era casi imposible...

Había otras historias más sólidas en el tiempo que podrían volver a enterrar, esta vez de mala manera a la proto-historia del Herrero otra vez en la fragua...

El Herrero confía en que con todo el alboroto que Eva ha montado sin intención aparente, las espadas no empiecen a salirle torcidas ni quebradizas...

sábado, mayo 22, 2010

Cobardías y hundimientos (II): Al caracter de Eva.

Eva tenía el encanto de quien sabe utilizar el corazón y los sesos simultáneamente, eso era lo más cautivador de ella. Encaraba la vida con la simpleza de la verdad, sin pararse a pensar si el mundo que le rodeaba repensaba y meditaba los actos de su vida. Era clara como el agua, viva como el agua, fuerte como el agua, delicada como el agua, libre como el agua. Aunque había quien la intentaba contener.

A Eva era imposible poseerla, es más, sería inutil en todos los aspectos y significados posibles e interpretables de la palabra.

Era imposible no amar a Eva, todos la querían en cierto modo, aunque fuese celosa, envidiosa o humildemente. No dejaba indiferente a nadie, aunque la mayoría la amaban para bien.

Sus labios eran perfectos, sus dientes eran perfectos, su lengua era perfecta, sus orejas eran perfectas, sus ojos eran pequeños, sus manos, las más bonitas que nadie hubiera soñado jamás. Incluso sus defectos contribuían a su perfección.

Ella era perfecta precisamente porque no terminaba de serlo.

El herrero no ha probado a Eva todavía, tampoco lo veía muy probable, pero juró no morir sin haberle creado la duda de si hubiese, al menos, merecido la pena.

viernes, mayo 21, 2010

Cobardías y hundimienos (I): A las manos.


Contenerse.
Suspirar.

Cauterizar los sentimientos para no sufrir más.

No son sentimientos justos para quien no los desea, pero tambien pueden ser un mar de consuelo para quien cree que no tiene más que recibir.

Así se siente el herrero cuando advierte que sus manos, útiles para tantos y revestidas con la corteza de los años, el sudor y la experiencia, no le bastan para lograr sus anelos.

Sus anelos.

Repito: sus anelos.

El herrero forja y pule, afila y retornea, pero está demasiado acostumbrado a tratar con lo maleable, se asusta cuando se encuentra con las manos de otra experiencia, más fuertes, más sólidas, pero de apariencia frágil y delicada.

¿Cómo hablar con esas manos? ¿Cómo saber si las manos con las que tratan las otras manos son con las que quieren tratar en realidad? ¿Por qué tienen que haber más manos complicando las cosas? Son torpes y molestas y no saben lo que tienen, pero tampoco lo dejan ir, no sea que se les escape la vida con ellas.

El herrero es paciente, delicado a su manera, pero con el ímpetu propio de su oficio, piensa en moldear su alma a base de martillazos contra el yunque, pero su alma es más dura, aunque maleable a las artes de las otras manos.

El herrero tiene las cosas claras, sabe lo que le conviene, no debería achantarse ante un proyecto nuevo, ante un reto difícil... Pero, ¿Y si es imposible?

El herrero está aterrado por la incertidumbre, pero en el fondo sabe que no es necesario, al menos no aún.

El herrero quiere más de lo que tiene con las otras manos, pero el herrero teme errar...

Esto va por tí, no me lees, pero va por tí.