lunes, junio 28, 2010

Al espíritu de Verónica

Ella está siempre ahí.

No lo sabe, pero es la que me da fuerzas para seguir pensando en un futuro fuera de lo normalmente establecido.

Las personas comunes piensan en un futuro estable sin grandes sobresaltos, pero ella piensa como los gigantes, el presente no es símplemente un tiempo verbal.

No está presente en mi vida más que por instantes, como los puntos de luz que se cuelan por las rendijas de la persiana. Pero está el suficiente tiempo y las suficientes veces como para recordarme: "¡Eh! no te olvides de lo que quieres, que corres el riesgo de no luchar por ello".

Lo que más me llama la atención es cómo una persona puede impresionar tanto en apenas tres encuentros.

Verónica nunca leerá este texto dedicado a ella, quizás por esa seguridad es la única persona que se ha ganado una entrada con su verdadero nombre, su verdadera foto y en tiempo presente, ella nunca pasará, ya ha dejado huella y siempre está.

Creo que es la vez que con más sinceridad he dicho: "De mayor quiero ser como tú". El caso es que ya mismo somos mayores...

Es buen tiempo para tener en mente nuestras verdaderas metas, que si no nos perdemos por las bifurcaciones.

viernes, junio 18, 2010

yamir

Y miraba adelante, no se detenía. Símplemente eran ganas de comerse el mundo.

Sus miras eran más amplias, no se debía ni a un pueblo, ni a una ciudad ni a una nación, tampoco se consideraba mercenaria...

Simplemente eran ganas de comerse el mundo.

Miraba atras, a veces lo hacía, no es bueno olvidar el pasado, en él hemos crecido y de él nutrimos el futuro.

Tantos proyectos, la mayoría cogidos con pinzas. El futuro es incierto y hay demasiados factores que se nos escapan como para intentar ser dueños de nuestra vida. Pero ella sabía que siempre era libre de elegir ante las situaciones que se le presentasen, era lista y reaccionaba bien ante la presión.

Tenía ambiciones, vivía el momento presente, siempre con un ojo puesto en los siguientes. Tenía futuro, incierto pero prometedor. Tenía talento y trataba bien a todo el que se le acercara con buena fe.

Era libre, no se planteaba siquiera depender de nadie nunca, es que era joven. Pero había algo que no tenía.

¿Qué le faltaba? ¿Qué no veían? No era perfecta, pero sí de las mejores. ¿Acaso se mostraba impenetrable, inaccesible? Tenía la costumbre de descubrir su rostro sólo a aquellos que supiese que lo iban a mirar sabiendo lo que había detrás de él, intentando ver más allá de los músculos y de los huesos. Y era algo que se le daba bien, era su proceso de selección y su escudo. Pero quizás su escudo fuese demasiado infranqueable.

En cualquier caso, siempre mejor sola que mal acompañada.

(Y se esbozó una sonrisa es sus labios, y volvió a mirar alante y vio todo el camino que le quedaba por recorrer, bien sola, bien acompañada, de la manera que fuese, prometía esperanza, aventuras y quizás, en un futuro algo más lejano y dudoso, estabilidad).

Qué tontería es gastar fuerzas intentando ganarle la carrera al tiempo (De nuevo una sonrisa).

Quien la quiera que la busque.

Quien la encuentre no encontrará la vida eterna... Gracias a Dios.