Dos segundos de conversación, eso fue lo que le bastó al Herero para cambiar su mente así, sin más.
Un comentario de Eva que parecía decirlo todo, pero que tampoco concretaba nada.
Una posible historia acallada durante años con el fin de no perturbar otras historias. El de herrero es un oficio solitario en el que se aprende a callar y a hablar con los ojos a martillazos y en el que el idioma del Yunque (ruído para la mayoría) no sólo tiene sentido, sino que el sentido de la vida nace de él.
El Yunque es siempre fiel compañero del Herrero, escucha sus martillazos, sus quejidos y lamentos, pero nunca da su opinión, a cambio guarda un secreto como ningún humano es capaz.
el Herrero tiene más que aprecio al Yunque, componen sus melodías juntos y juntos se forjan el uno al otro y se enseñan paciencia, tenacidad y brío.
Había otras historias más sólidas en el tiempo que podrían volver a enterrar, esta vez de mala manera a la proto-historia del Herrero otra vez en la fragua...
El Herrero confía en que con todo el alboroto que Eva ha montado sin intención aparente, las espadas no empiecen a salirle torcidas ni quebradizas...



