martes, mayo 25, 2010

Cobardías y hundimientos (III): A la Proto-historia y al Yunque del Herrero

Un sólo comentario.

Dos segundos de conversación, eso fue lo que le bastó al Herero para cambiar su mente así, sin más.

Un comentario de Eva que parecía decirlo todo, pero que tampoco concretaba nada.

Una posible historia acallada durante años con el fin de no perturbar otras historias. El de herrero es un oficio solitario en el que se aprende a callar y a hablar con los ojos a martillazos y en el que el idioma del Yunque (ruído para la mayoría) no sólo tiene sentido, sino que el sentido de la vida nace de él.

El Yunque es siempre fiel compañero del Herrero, escucha sus martillazos, sus quejidos y lamentos, pero nunca da su opinión, a cambio guarda un secreto como ningún humano es capaz.

el Herrero tiene más que aprecio al Yunque, componen sus melodías juntos y juntos se forjan el uno al otro y se enseñan paciencia, tenacidad y brío.

Como iba diciendo, el Herrero enterró en ascuas una gran posible historia, pero la historia se reveló, no quería estar más entre ascuas, fueron esos dos malditos segundos los que la despertaron, ahora quería hacerse realidad, y no es que la historia fuese mala, ni mucho menos, es más, tenía un final de lo más inquietante, lo malo es que era una Proto-historia y ella no lo sabía, ignoraba que era casi imposible...

Había otras historias más sólidas en el tiempo que podrían volver a enterrar, esta vez de mala manera a la proto-historia del Herrero otra vez en la fragua...

El Herrero confía en que con todo el alboroto que Eva ha montado sin intención aparente, las espadas no empiecen a salirle torcidas ni quebradizas...

sábado, mayo 22, 2010

Cobardías y hundimientos (II): Al caracter de Eva.

Eva tenía el encanto de quien sabe utilizar el corazón y los sesos simultáneamente, eso era lo más cautivador de ella. Encaraba la vida con la simpleza de la verdad, sin pararse a pensar si el mundo que le rodeaba repensaba y meditaba los actos de su vida. Era clara como el agua, viva como el agua, fuerte como el agua, delicada como el agua, libre como el agua. Aunque había quien la intentaba contener.

A Eva era imposible poseerla, es más, sería inutil en todos los aspectos y significados posibles e interpretables de la palabra.

Era imposible no amar a Eva, todos la querían en cierto modo, aunque fuese celosa, envidiosa o humildemente. No dejaba indiferente a nadie, aunque la mayoría la amaban para bien.

Sus labios eran perfectos, sus dientes eran perfectos, su lengua era perfecta, sus orejas eran perfectas, sus ojos eran pequeños, sus manos, las más bonitas que nadie hubiera soñado jamás. Incluso sus defectos contribuían a su perfección.

Ella era perfecta precisamente porque no terminaba de serlo.

El herrero no ha probado a Eva todavía, tampoco lo veía muy probable, pero juró no morir sin haberle creado la duda de si hubiese, al menos, merecido la pena.

viernes, mayo 21, 2010

Cobardías y hundimienos (I): A las manos.


Contenerse.
Suspirar.

Cauterizar los sentimientos para no sufrir más.

No son sentimientos justos para quien no los desea, pero tambien pueden ser un mar de consuelo para quien cree que no tiene más que recibir.

Así se siente el herrero cuando advierte que sus manos, útiles para tantos y revestidas con la corteza de los años, el sudor y la experiencia, no le bastan para lograr sus anelos.

Sus anelos.

Repito: sus anelos.

El herrero forja y pule, afila y retornea, pero está demasiado acostumbrado a tratar con lo maleable, se asusta cuando se encuentra con las manos de otra experiencia, más fuertes, más sólidas, pero de apariencia frágil y delicada.

¿Cómo hablar con esas manos? ¿Cómo saber si las manos con las que tratan las otras manos son con las que quieren tratar en realidad? ¿Por qué tienen que haber más manos complicando las cosas? Son torpes y molestas y no saben lo que tienen, pero tampoco lo dejan ir, no sea que se les escape la vida con ellas.

El herrero es paciente, delicado a su manera, pero con el ímpetu propio de su oficio, piensa en moldear su alma a base de martillazos contra el yunque, pero su alma es más dura, aunque maleable a las artes de las otras manos.

El herrero tiene las cosas claras, sabe lo que le conviene, no debería achantarse ante un proyecto nuevo, ante un reto difícil... Pero, ¿Y si es imposible?

El herrero está aterrado por la incertidumbre, pero en el fondo sabe que no es necesario, al menos no aún.

El herrero quiere más de lo que tiene con las otras manos, pero el herrero teme errar...

Esto va por tí, no me lees, pero va por tí.