Le hice una promesa al viento,
conocedor de todos los lugares,
sabio por experiencia.
Le hice una promesa al viento,
generoso a pesar
de su poder segador.
Le hice una promesa al viento,
viajero de mares, montañas,
desiertos y bosques.
Le hice una promesa al viento y la cumpliré.
Le prometí escribir
algo bello para él
si a cambio me traía
un eco de tu voz
y el aroma de tu piel.
lunes, marzo 23, 2009
martes, marzo 17, 2009
...

Prolonga esa conversación. Termí-nate ese yogú.
Guiña ese ojo. no importa si tienes sólo uno o si tienes tres.
¡Guíñalo!
Conviértete en máquina. Las máquinas tienen personalidad.
¿Que no?
Sal de la película.
Especula con los recuerdos. Baila lo imbailable. Abre la boca para decir soeces. Corre. Nada. Bucea en vacío. Reta a la maldad con maldad.
Aprende de lo invisible.
¿Cuántas veces tocas el móvil en un día? ¿Tantas? Píntate las manos. Escucha tu voz.
Vive.
Vive.
Vaila. Toca; el mundo está lleno de cosas para tocar. Las manos están llenas de líneas para leer cuando no tienes libros. Pierde tu apuesta por el rockanrol. Deslízate por vetas de madera. Consulta el calendario para leer tu futuro.
Desafía, lanza palabras por la boca como munición de personalidad.
Cállate sólo cuando no te lo pidan. Espía desde el anonimato. Mastúrbate en público. Puede que ese sea tu último cigarrillo. Rompe papeles importantes para oír cómo suenan. Escupe a las paredes. Llora con los dedos.
Impúlsate desde los sueños.
Toca fondo para que nada pueda empeorar.
Rompe esa regla. No, esa no.
Tengo ganas de oírte gritar porque nunca te oí quejarte.
Estudia las asimetrías. Y también el Tao.
Sé consciente de cada pez en el océano. Y de cada gusano en la alcantarilla.
Repta entre las innumerables escaleras que componen el ábside irreal de un cuadro de Escer.
Nostálgiate y nostálgianos. Insulta a los dioses porque de todas formas van a perdonarte. Y si no te perdonan no te enterarás hasta que te mueras.
¡Vive! Eres tus pensamientos.
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