domingo, abril 04, 2010

Oh stiff boots and rawhide...

Se echan de menos los momentos en que nos abrazábamos para dormir juntos y luego nos dábamos cuenta de que, por mucho que quisiésemos, era imposible dormir así.
Se echan de menos los despertares en una cama que no estaba hecha para dos, pero en la que nuestro mundo cabía, sin necesidad de más espacio antes de las 10:00 de la mañana.
Se echa de menos el olor fresco del suavizante que embadurnaba las sábanas suaves recién puestas del día anterior.
Se echan de menos los abrazos inesperados por la espalda seguidos de un beso en el cuello.
Se echan de menos los "espera un segundo que sólo me falta el pelo".
Se echan de menos las discusiones que terminaban con un beso.
Se echan de menos las cosquillas de tu pelo cuando lo olía demasiado fuerte.
Se echan de menos los cabezazos accidentales con el techo le la buardilla.
Se echan de menos los "no me aprietes que estoy quemada".
Se echan de menos tus carcajadas.
Se echan de menos los "toma, tápate que ahora te va a dar frío" y el quedarnos dormidos con la conversación a medias, sin decir "buenas noches".
Y cómo no echar de menos las piernas más suaves y más largas del mundo impidiendo que te apartes con una sonrrisa burlona.

Pero todos sabemos que los caminos de rosas también tienen espinas y, por ideal que suene, no es bueno andar descalzo, que te pinchas, nadie nos lo advirtió y nosotros no caímos en la cuenta.

Para la próxima estaremos preparados, pero se echa de menos...

2 comentarios:

Anónimo dijo...

qué razón llevas... se echa de menos, se echa de menos.

Pero mereció la pena pincharse, no? ;)

Krön dijo...

Siempre merece la pena ;-)