sábado, marzo 20, 2010

Para Athos...

Cuando se consigue que los valores venzan al instinto el orgullo (un orgullo instintivo) crece , te sientes grande y más poderoso de lo que creías. Entonces los valores se vuelven instinto y te reconcilias contigo mismo y te sabes mejor. Ese será el momento de volverse loco, quitarse la máscara y mostrarse tal y como uno sabe que es, sin miedo a que los demás te digan loco, porque sabes que tienen razón, estás loco y te gusta, porque eres libre. Y ellos te envidian porque les da miedo saberse locos y verse como son. Lo que pasa es que sus instintos pueden a sus valores, sus valores, no los valores inculcados.

Y las envidias te resbalan.

Ahora estás loco de verdad, ya no tienes miedo a que te lo digan porque sabes que lo eres, y te gusta. No te guardas rencor, ese rencor que hacía que no te gustases a tí mismo, el rencor que te tenías por sentirte tal y como eras.

Y ganan tus instintos.

Porque tus instintos se han hecho tus valores, porque tus valores se han convertido en tus instintos.

El salto da pavor, pero cuando lo das una vez, pides otra vuelta y llega un punto en que te sacas el abono y te haces adicto a tí.

Ese aquél no nos pertenece, pero a tí te perteneces tú mismo y los sentimientos que ese aquél siente hacia tí. Ya está, no tienes más, y cuando esos sentimientos cambian siguen siendo tuyos, pero no los cambias tú, los cambia ese aquél. Ahí está la gracia.

Y se puede, porque yo lo he hecho.

;-)

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